Perra vida

Hay un café en La Condesa al que voy con cierta frecuencia. Como está al aire libre, es frecuentado por gente con perros. O mejor dicho, por perros con gente. Ahí, las mascotas definen la existencia de sus dueños. Durante el tiempo que están ahí, estas personas, en apariencia normales, solo hablan con sus perros, de sus perros, de los perros de los demás, con los dueños de los otros perros y con los perros de los demás. No parece haber nada más en su campo de visión y miran con desdén a los que no nos emocionamos cada que aparece por la calle un nuevo can emperifollado y embutido en ridículas prendas.

El otro día escuché a una chavita relatar por más de dos horas que iba a ir a estudiar un posgrado a Londres y todo lo que había tenido que hacer para poder llevar a su perro, un bóxer que la miraba con infinita desidia. Los dos subnormales que la acompañaban le daban todo tipo de consejos acerca de los viajes en aviones para perros.

Creo que es maravilloso tratar bien a los animales; los que los maltratan merecen un jacuzzi con aceite hirviendo, pero organizar tu vida alrededor de una mascota es patológico. Los perros no necesitan correas con pedrería ni gorras Louis Vuitton. A ellos les gusta oler la cola de los otros perros, masticar sus excrementos y lamerse los genitales. Y creo que si no tienen cuidado, los fanáticos de los canes van a acabar haciendo lo mismo.

PasearPerro

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Consideraciones místicas

De Dios siempre me ha preocupado su preocupante tendencia a la depresión y el poco cuidado que tiene con las mascotas. Ayer vi un perro atropellado y no parecía que a Dios le importara.

CONTEMPLACIONES

 

AwayFromDarkness

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