Princesas

Hice esta ilustración de unas princesas para una fábrica de muebles que sacará una línea de muebles para niñas. Supe que para que quedara cursi y meloso sería necesario ponerme en contacto con mi lado femenino. Esta mañana me di cuenta de que lo había logrado cuando lloré al descubrir que ninguno de mis 32 pares de zapatos azules combinaba adecuadamente con mis pantalones de mezclilla.

Mientras se me pasa, les dejo dos versiones que pueden ser usadas de wallpaper si se descargan (con clic derecho o arrastrando):
Esta es para iPad:
PrincesasiPadY esta para escritorio (1281 x 801):

PrincesasWallpaper

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Monstruos

MarcianoCorazón

De vez en cuando me salen monos cursis y melosos como este. Monos que me hacen recordar que de niño y adolescente dediqué no poco de mi tiempo de cautiverio en las aulas escolares a dibujar en los cuadernos donde se suponía deberían estar los apuntes que me garantizarían una buena educación y, en consecuencia, el éxito y la felicidad. Atiborraban mis libretas calaveras y diablos deformes de afilados colmillos y miradas iracundas. Entre más feroces me salían más satisfecho me sentía.

Un día, orgulloso de mis adefesios, enseñé mis dibujos al maestro de artes plásticas. Él los miró con atención y me dijo con calma: «bien, sigue dibujando hasta que se salgan todos los monstruos». En ese momento, solo me pareció que el maestro era muy mamón y no entendía nada de arte contemporáneo, pero años después, cuando dejé de dibujar criaturas aterradoras, supe lo que quería decir: dibujar (o escribir o cualquier otra actividad artística) es una de las formas más eficientes de expulsar los demonios internos.

Lo que nadie me advirtió es que dibujar y escribir también sirve para engendrar otro tipo de monstruos, monstruos más terribles y más difíciles de vencer, monstruos que, en la mayoría de los casos, me acompañarán hasta la tumba. Este blog (con un novísimo y refrescante look) es tal vez un recuento de éstos.

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